Por los caminos de Costa Rica
Artículo por Diego Barracuda en septiembre 7, 2010
Este artículo fue originalmente escrito para el blog TacodeJara.com
A finales de la década de los noventa mientras cursaba yo mis últimos años de primaria, participé en varias “escuelas de fútbol” en Ciudad Quesada (entiéndase como chances para patear bola). El último equipo en el que estuve fue el del Barrio El Carmen donde tuve la oportunidad de hacer muchos visitas a diferentes lugares de nuestro país.
Jugamos con muchos equipos, varios de ellos dirigidos por exjugadores de nuestro balompié. Unos muy destacados, otros no tanto, pero sin duda alguna el mejor con quién he podido compartir, es aquél que en el año mil novecientos noventa y nueve llegaría con su equipo a una de las canchas de Javillos de Florencia. Él manejando su bus, tipo escolar amarillo, y cantando aquella canción que era todo un himno para PIPASA, equipo “pre-mosco” al que entrenaba. Toda una leyenda del fútbol nacional, pero ante todo, un gran personaje.
Es aquél que debuto con Liga Deportiva Alajuelense ante el River Plate, el que corría al “corner” para hacer como torito cuando celebraba los goles, recordado por “La Jugada del Zoncho” y de habérsele inventado una protesta de apagar las luces del estadio en mitad un partido.
Por mis venas corre sangre morada, pero la esencia de un persona como él es imposible no tomarle cariño. Su forma de ser y de hablar ante las cámaras sigue siendo único.
Allá a lo lejos se veía venir, en una de las canchas de Javillos de Florencia. Por dicha esta vez no lo había dejado el chunche.


Deje su Comentario